Somiedo, muestra del cuidado de la diversidad biológica

By | 12 diciembre, 2012

Uno de los parajes naturals más maravillosos de Asturias es, por cierto el parque natural de Somiedo, un sitio inigualable por sus paisajes y geografía.

Somiedo constituye uno de los ejemplos más claros de cómo la relación entre el hombre y la naturaleza se ha sabido mantener a lo largo de los con respeto recíproco. Los aportes del hombre sobre el paisaje, desde la vivienda hasta su labor agrícola, ganadera o artesana, se basaron en la sostenibilidad, con el fin de propiciar el ahorro de recursos y emplear las energías renovables.

Somiedo ofrece un amplio abanico de paisajes, así como tantos accidentes geográficos, dando lugar a un relieve que sube desde los 400 hasta 2.000 metros sobre el nivel del mar, con cinco valles delimitados por ríos.

En el Parque Natural de Somiedo podemos visitar el lago del Valle, el mayor de Asturias, así como las lagunas del Páramo y los lagos de Saliencia.

Las brañas, como La Peral o La Pornacal, nos llevan a tiempos remotos. En ellas, el pastoreo estacional ha dejado las huellas arquitectónicas de las chozas de teito, guaridas naturales ligadas a la ganadería y el pastoreo.

Las distintas alturas y los distintos tipos de rocas calizas, pizarras, cuarcitas y areniscas, fomentan la presencia de una diversidad vegetal admirable, y el reducido doblamiento y un terreno agreste han hecho posible la protección de bosques autóctonos de Asturias.

Es posible afirmar que el Parque Natural de Somiedo conforma el espacio protegido que mejor representa los valores naturales y etnográficos de la montaña asturiana. Su escarpado terreno, con insondables valles y con cumbres superiores a los 2.000 metros, constituye uno de los ambientes montañosos más agrestes y mejor conservados del norte peninsular.

En fin, Somiedo es uno de los espacios donde se armoniza la conservación de la diversidad biológica con la salvaguarda de sus valores culturales y el aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales.